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Proteccion de los perdedores

Volviendo entonces a la contradicción señalada anteriormente a la hora de hacer negocios rentables, entre la necesidad de una mayor protección solal para los «perdedores» del proceso de globalización y la dificultad de los Estados para conseguir los recursos necesarios para satisfacerla, conviene tener en cuenta los argumentos de Dani Rodrik (1997). Para este economista una mayor apertura de las economías va asociada a una mayor incertidumbre con clixsense sobre el consumo,especialmente para los trabajadores con menores recursos, que no tienen medios para asegurarse su renta en los mercados financieros.

Hasta ahora, en el proceso de globalización que empezó en 1960, los Estados han podido suministrar tal seguro contra dichos riesgos, pero en el futuro, si continúa la reciente pérdida de ingresos por rentas de capital, para poder mantener dicho seguro los Estados se verán obligados a aumentar la presión fiscal sobre las rentas del trabajo hasta niveles políticamente inaceptables, o a comprometer seriamente los programas de protección social que han permiciclo a los gobiernos reducir paulatinamente las barreras del comercio y a los movimientos de capitales y hacer posiblt el actual proceso de globalización. El resultado puede sel un rechazo popular contra el actual proceso de globalización que podría acabar definitivamente con él.

Scheve y Slaughter (2002) llegan a conclusiones similares. Señalan que la creciente inversión directa de la multinacionales en los países en desarrollo es el principal factor que genera inseguridad en los trabajadores de los países desarrollados al aumentar la elasticidad de demanda de trabajo por parte de las empresas que pretenden hacer negocios rentables por internet. Al ser más elástica la demanda de trabajo, aumenta la volatilidad de los salarios y del desempleo, lo que hace que los trabajadores se sien tan más inseguros, incluso en el caso que la volatilidad agregada sea fija. Como resultado de ello, no sólo los trabajadores más expuestos a la inversión directa en el extranjero, en países menos desarrollados tienden a mostrar mayores niveles de inseguridad, sino que los cambios en la exposición de un trabajador individual a la posibilidad de una deslocalización de su actividad a un país en desarrollo, están correlacionados con mayor inseguridad, incluso teniendo en cuenta sus niveles previos de inseguridad.

Jeffrey Williamson (1998), en un interesante ensayo históri co, ha estudiado las causas por las cuales el anterior proceso de globalización, a principios de siglo xx, llegó a paralizarse. En su opinión se debió a que los países con mano de obra escasa al estilo clixsense (Estados Unidos) experimentaron una fuerte inmigración que hizo que cayesen los salarios de sus trabajadores y aumentase la desigualdad salarial, mientras que los países abundantes en mano de obra (la periferia europea) viesen aumentar sus rentas salariales.

El buen funcionamiento de los mercados hacía que los precios los de los factores de producción tendiesen a la convergencia y que el proceso de globalización como clixsense entre los que quieren hacer negocios rentables tuviese más ganadores que perdedores, al menos entre Europa y Estados Unidos. Pero fueron los perdedores, es decir los trabajadores en Estados Unidos (por enfrentar una mayor competividad de los inmigrantes) y los terratenientes en Europa (por perder mano de obra abundante y barata) los que hicieron oír, en mayor medida, su voz y los que mejor defendieron sus intereses, provocando un fuerte retroceso de la globalización que se detuvo, definitivamente, con la trtígica Primera Guerra Mundial en 1914.